Héroe. Un análisis sobre Ichiban Kasuga.
(Este artículo contiene spoilers de la trama principal de
Yakuza: Like a Dragon. Antes de su lectura, sería agradable recomendar a
aquellos que no han jugado y deseen hacerlo que se abstengan de leer hasta
haber completado la historia principal. El juego en sí es una maravilla como
JRPG y juego en sí de la saga Yakuza. Muchas gracias por su comprensión.)
Yakuza: Like a Dragon nos cuenta la historia de Ichiban
Kasuga, un yakuza cualquiera bajo el ala de la familia Arakawa, pequeña filial
del clan Tojo en el barrio de Kamurocho. En la nochevieja del 2000, ocurre un
encontronazo fatal entre una persona importante para el clan y un enemigo de
esta. A Ichiban le es rogado que entre en la cárcel en sustitución de su
capitán, Sawashiro, y cumpla condena asumiendo él los cargos de asesinato que
se dieron en dicha nochevieja. Y, durante 18 años, el protagonista de nuestra
historia permaneció encarcelado sin más consuelo que una carta que su jefe, al
que admira, le esperará al salir de prisión. Pero... no es tan sencillo como parece.
Todo esto transcurre durante el primer capítulo del juego,
en el que controlamos a Ichiban en dicha nochevieja y que, mediante todos los
eventos que ocurren en dicho día, ya nos encontramos con un protagonista
bastante peculiar. Debo señalar que la razón por la que me llamó de verdad este
juego es una descripción que Ichiban se da a sí mismo en este mismo capítulo y
veremos también que confiesa a los amigos que hará durante su periplo: es un
fan de Dragon Quest. Obviando el título, nos encontramos a un protagonista
principal que dice sentirse identificado con dicho videojuego y que le enseñó
valores que aplica a su vida además de sus propias experiencias personales, como
el accidentado encuentro con el jefe Arakawa cuando tocó fondo. En ese primer
momento, se puede dar la ocasión que se cree un vínculo entre el jugador y el
personaje al ser esta faceta identificable en muchos jugadores. Controlar a un
héroe de videojuego que se inspira por dichos héroes es algo que puede sacarte
una sonrisa alegre bastante tonta. Queda entonces dicho que, por este rasgo
fundamental, conseguimos la base de lo que será la personalidad de Ichiban que
se puede resumir en una sola frase: Ichiban
Kasuga es un hombre leal.
La lealtad por el hombre que le salvó la vida cuando tocó
fondo es lo que llevó a Ichiban a infiltrarse en plena reunión de la alianza
rival, de la que ahora Arakawa era su capitán. Quería respuestas a, más que a
la razón de su abandono por parte de su familia, a que traicionaran los valores
que Ichiban, leal a ellos, creía. Todo esto le llevó a un fortuito disparo no
mortal que lo condujo a los barrios más bajos de Ijincho, en Yokohama.
Si uno es familiar con los juegos de Dragon Quest, sabrá que
la mayoría de los juegos empieza con nuestro héroe viviendo en un lugar o
estado humilde y que, poco a poco, a base de proezas y aventuras acaba
aceptando riesgos de niveles inconmensurables para acabar salvando al mundo. Y
esta progresión temática del héroe es lo que sigue Ichiban Kasuga, unido a sus
propios objetivos personales motivado por sus principios. De vagabundo en las
calles buscando monedas bajo las máquinas expendedoras a ser la fuerza sorpresa
que se mide con el Gran muro de matones de Ijincho, ayuda a la disolución del
clan Tojo y la Alianza Omi y se llega a batir con el mismísimo gobernador de
Tokio, Ryo Aoki. Todo ese transcurso estará siempre adornado con las amistades,
enemistades, alegrías y penas que vivirá Ichiban a lo largo del camino.
¿Y cómo afronta Ichiban estas adversidades? Siendo él mismo
en todo momento. La expresividad efusiva de Ichiban lo llevará siempre a tomar
decisiones arriesgadas en pos de sus principios y amistades. Por supuesto,
siempre con un margen de error bien definido por la desinformación y
desconocimiento que después acaba paliando. Siempre me marcará una escena de
los primeros capítulos: Ichiban, al enterarse que puede conseguirse trabajo
fácil en una oficina llamada Hello Work,
motiva a otros vagabundos a que vayan con él y que abandonen sus vidas actuales
en pos de algo mejor. Pero es Nanba, su salvador en aquel lugar, quien le
cuenta realmente la verdad sobre las situaciones de estos hombres ya que
Ichiban no pudo empatizar durante ese momento. Aprendemos que Ichiban es una
persona receptiva en cuanto a las enseñanzas que sus amigos y conocidos le
cuentan. A partir de este momento, Ichiban velará por sentado por estas
personas más de lo que ya hizo minutos antes de esta escena, al detener a un
usurero que les extorsionaba.
En cuanto a otros rasgos de personalidad, quiero volver a
hacer énfasis en su expresividad a raíz de jugar las misiones secundarias que
ayudan a conocer un poco más el entorno que rodea al propio Ichiban y cómo
reacciona él a este. Y esto es importante para un análisis pues, en este tipo
de juegos, una misión secundaria consiste en un evento ajena en su mayoría a
los eventos principales del juego en los que el protagonista encuentra una
situación en la que se verá metido hasta el cuello, para bien o mal. ¿Y cuál es
la reacción común de Ichiban en ellas? Durante la saga Yakuza hemos podido ver
de primera mano a Kiryu y al resto de personajes jugables en el resto de
entregas reaccionar de forma acorde a sus personalidades e Ichiban no iba a ser
una excepción. Pero las exageradas reacciones de nuestro protagonista van a ser
quizás el punto de interés que lo hará único al resto, además de su faceta leal
a lo que promete y cumple. Creo que el mejor ejemplo serían las misiones secundarias
relacionadas con el dueño del circo y los animales que se le escapan pues
Ichiban reacciona como cualquier persona haría: nervioso, dando vueltas de un
lado para otro y sin saber qué hacer hasta que le piden que los vuelva a poner
en la jaula… ¡y vaya si lo hace!
La implicación de Ichiban con la gente de Ijincho es
fundamental para explicación de las motivaciones y todo se debe, de nuevo a su
lealtad. Es leal a su amigo Nanba porque le salvó la vida y le puso en
situación del lugar. Es leal a Hamako, dueña del local que le presta su hogar
tras ayudarla con unos trabajos. Es leal al difunto Nonomiya que le respetó,
dio trabajo y pudo Ichiban ver lo preocupado por sus trabajos que era. Es leal
a los líderes del trío Ijin Three a pesar de todo lo que ha sufrido a manos de
subordinados de estos. Y sobre todo… siempre será leal a quienes dieron su vida
por él en el pasado: la familia Arakawa. Bien entrada la recta final de la
historia, se ilustra a Ryo Aoki e Ichiban Kasuga como las dos caras de una
misma moneda; una negra y una blanca. Este contraste de ideales genera un
choque digno de historias épicas que usan el recurso de la antítesis para
contrastar aún más a sus personajes principales. Y el juego te deja bien claro
la principal diferencia de estos seres afines: Ryo Aoki está solo pero Ichiban
nunca lo ha estado.
No hay que olvidar que Ichiban es un hombre de más de 40
años de edad, desempleado y exconvicto que es lanzado a las calles en un mundo
totalmente desconocido para él. Y no ha sido un camino fácil hasta la cima. Es
importante recordar el momento en el que el mismo Dragón de Dojima, Kazuma
Kiryu, le iba a negar completamente su ayuda al dejarse Ichiban llevar
completamente por la ira que le atosigaba. Una caída del héroe de manual que,
tras una intensa batalla contra éste dragón, terminó por desarrollar a Ichiban
como el hombre que siempre peleará y tumbará a todos sus enemigos… por sus
amigos. Los amigos que le acogieron, le ayudaron y compartió con ellos siempre
unas risas y alegría.
Siempre tendré claro, en la escena post-créditos, que
Ichiban iba a elegir quedarse en Yokohama antes que ayudar a miembros del clan
Tojo que reconocían su talento. Y es que la lealtad de Ichiban le hace no estar
en deuda, como él dice. Él quiere estar. Quiere vivir su vida con aquellos que
quiere proteger y que le han dado, literalmente, una vida después de la muerte.
Ichiban Kasuga, por lo fácilmente identificable con el
jugador que puede ser, su humor, sus ideales y la forma en la que hace mover la
trama a la igual que la trama le hace moverse a él en perfecta armonía es la
razón por la cual lo considero uno de los mejores protagonistas que he visto en
un JRPG y en un videojuego en general. Recomiendo muchísimo jugar a la saga
Yakuza para disfrutar de esta historia de acción, convicción y sobretodo…
amistad.
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